Internacionalización… ¿de la empresa o de la familia?

Carlos Arbesú _ Empresa Familiar

Al inicio de la década de los 80 dos empresas familiares españolas decidieron afrontar un reto internacional por entonces muy ambicioso: iniciar actividades estables en China. La familia Bernat por un lado, propietaria de la marca “Chupa Chups” parecía tener todo a su favor para cosechar un gran éxito: empresa y producto. La familia Cosmen por su parte, propietaria de los autobuses ALSA (transporte de viajeros por carretera) enfrentaba un escenario más complejo al ser una actividad regulada y necesitada de sociedades mixtas con gobiernos regionales chinos.

“Chupa Chups” era una empresa con una marca ya muy internacionalizada gracias a la popularidad de su producto tras la serie televisiva “Kojak”. ALSA era una empresa nacional con raíces asturianas en un mercado semi-regulado con visos de maduración. La empresa “Chupa Chups” afrontó su entrada en China con altos directivos profesionales. La empresa ALSA desplazó a Shanghai a uno de los hermanos, Andrés Cosmen, que aún a fecha de hoy vive allí.

La familia Cosmen tuvo que esperar con inmensa paciencia hasta ganarse la confianza de socios gubernamentales chinos para comenzar a operar líneas de trasporte. La presencia estable en el país de un miembro de la familia, termino por convencer a los socios locales de su compromiso. Con el tiempo, el desarrollo de los negocios de la familia Cosmen en China les sugirió la conveniencia de reafirmar su compromiso. Así los hermanos miembros de la familia Cosmen adquirieron un compromiso por el cual todos ellos pasarían al menos un año de su vida en ese país, para poder comprender cabalmente su importancia, complejidad, y significado para la familia.

Con el paso del tiempo, “Chupa Chups” abandonó sus esfuerzos y terminó cerrando sus plantas en China, mientras que la familia Cosmen reforzó y diversificó sus actividades en el país asiático convirtiéndose en una familia embajadora para empresas occidentales que deseaban entrar en ese mercado.

Estos dos ejemplos de empresas familiares españolas en el exterior nos plantean las preguntas: ¿Se internacionalizan solo las empresas o han de internacionalizarse también las familias? ¿Cuáles son las claves para internacionalizar con éxito una empresa familiar?.

La experiencia nos indica que el compromiso proactivo de los miembros de la familia en los procesos de internacionalización de las empresas constituye una clave casi definitiva para el éxito. Lógicamente siempre que estén preparados y dediquen el tiempo necesario para superar el tiempo de aprendizaje que la internacionalización exige.

La internacionalización es una decisión y un proceso que pide a los miembros de la familia:

•    Compromiso con las inversiones necesarias, asumiendo el impacto que estas tengan sobre los dividendos repartibles.
•    Cambios geográficos para vivir en otros países, lo cual implica a todos los miembros de la familia especialmente a los tan denostados “políticos”.
•    Frecuentes desplazamientos de los miembros del consejo y/o accionistas, para alentar el proceso, fortalecer alianzas con socios locales, dar seguridad a los bancos, avanzar en la captación de clientes y desarrollo comercial.
•    Decisión de hacer crecer la organización, atraer profesionales competentes y comprometidos, formalizar procesos de calidad y control que puedan ser monitoreados.
•    Clarificar los valores familiares y su compromiso con el proyecto internacional, pues de otro modo difícilmente otros profesionales querrán dedicar sus vidas a nuestras “aventuras”.

A cambio, estos procesos reportan innumerables ventajas a las familias que deciden asumirlos con ambición y energía, pues:

•    Ayudan a revitalizar su “saber hacer” y sus “ventajas competitivas”, así como a repensar mejoras de su producto o servicio.
•    Dan longitud y profundidad a su organización, generando más oportunidades de carrera para los buenos profesionales.
•    Aprenden a delegar funciones y se acostumbran a superar la gestión con excesiva presencialidad, muy propia de las empresas familiares. Fortalecen procesos de calidad y control.
•    Deben prestar más atención al gobierno de la empresa, es decir, al consejo de administración, que se convierte en un órgano que alienta y sostiene el proceso estratégico.
•    Implica a los miembros de la familia de la siguiente generación de un modo natural y muy eficaz para garantizar la sucesión y la continuidad.
•    Suele requerir también del apoyo de la familia amplia fortaleciendo los lazos de unidad, que con el tiempo darán fruto en los hijos.

En resumen, aquéllas empresas familiares que se enfrenten a estos procesos de internacionalización deben aprovechar muy bien la oportunidad para no perder ningún aprendizaje que sin duda será de gran relevancia para la continuidad de la familia.

Como siempre os agradezco mucho que me hagáis saber vuestras opiniones, críticas y/o comentarios al contenido publicado. ¡Las ideas están para ser expuestas, debatidas y enriquecidas!

¡Muchas gracias y buen día a todos!

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