¿Qué cualidad ha de destacar en un consejero externo e independiente de un negocio familiar?

Durante estos días se ha hablado (webinar IESE Consejos de Administración) y escrito (La Génesis del Consejo. Editorial LID. José María Navarro Rubio) sobre las cualidades que habría de tener un buen consejero externo e independiente, para integrar el Consejo de Administración de un negocio familiar.

Voy  a fijarme en esta ocasión en tres de esas cualidades:

1) A Josep Tápies le gusta especialmente esa cualidad que destaca CARVER, que tiene mucho que ver con su experiencia anterior en gestión para controlar al CEO de la empresa o a los directivos de primera línea. Es la cualidad de saber explicarle al “mâitre” de un restaurante como el cocinero ha de hacer una tortilla,  sin levantarse de la silla y dirigirse a la cocina para hacerla uno mismo. Para explicar cómo han de hacerse las cosas, importa mucho el saber y la experiencia de haberlas hecho antes uno mismo. Por eso un gran número de empresas familiares valoran especialmente como cualidad en sus consejeros externos que hayan tenido experiencia como empresarios o directores generales previamente. Así aseguran que “saben hacer tortillas”.

2) A mi me gusta especialmente una cualidad distintiva a que hace referencia Leon Danco (uno de los padres de la disciplina que estudia las empresas familiares) cuando señala que un buen consejero externo es aquél “que le dice al dueño lo que ya sabe… pero omite hacer”.  No es esta una cualidad dirigida al control, sino a la visión o estrategia, al desarrollo de las capacidades que ya tiene la familia, pero por diferentes razones no ejerce. En muchas ocasiones significa decir a los miembros de la familia cosas que “saben” pero que no quieren “oir”. Y para hacer esto el consejero ha de ser muy independiente.

3) Aún me animo a dar una tercera cualidad de mi cosecha, además de las ya enumeradas por Tápies y por Danco. El consejero externo e independiente de una empresa familiar ha de saber también enseñarles como “desarrollar lo que aún no saben pero creen hacer bien”. Para esto se precisa de tolerancia y perseverancia pedagógica, sabiendo poner las bases para que se hagan cosas nuevas que, al contacto con las viejas o tradicionales, hagan surgir aprendizajes y mejoras que aumenten la sostenibilidad de la empresa. Y para esto hay que tener un cierto dominio de los tiempos y armarse de paciencia en espera de cambios que a veces no llegan a producirse.

Estas son cualidades más bien intangibles y por lo tanto difíciles de valorar empíricamente. En otro momento, hablaremos de cualidades que se puedan “medir”.

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